«Apertura» en el Santo Sepulcro

«Apertura» en el Santo Sepulcro

Cada día en la apertura y cierre de la basílica se repite una compleja “ceremonia”.

Como es sabido, la custodia de la puerta y de la llave del Santo Sepulcro está a cargo de dos familias musulmanas (Nuseibeh y Judeh).
El Sultán de Egipto Malek Adel – según cuenta el historiador Giacomo da Vitry – tenía muchos hijos que colocó con diversas donaciones y herencias; dos de ellos fueron los encargados de la custodia remunerada de la puerta del Sepulcro.

Después de la invasión de los Corasmios (1244), el sultán Ajub escribió al Papa Inocencio IV pidiéndole perdón por los daños causados en la basílica y asegurándole que los habría reparado y que habría confiado las llaves a dos familias musulmanas para que abrieran la puerta a los peregrinos. Desde entonces, este derecho se ha transmitido de una familia a otra.

En pasado, para hacer que se abriera la puerta y poder entrar en la basílica, era necesario pagar un impuesto personal: Fidenzio de Padua cuenta que la cifra era de unos 80 francos de oro. Este impuesto personal para la entrada se pagaba a los custodios musulmanes al lado de la puerta, donde había un banco de piedra. El impuesto personal para la entrada fue abolido por Ibrahim Pascià en 1831.

En la actualidad se abre todos los días, aunque hay que tener en cuenta que además de los derechos de estas dos familias musulmanas, existen también diversos derechos de las tres Comunidades que ofician en el Santo Sepulcro: Latinos (franciscanos), Griegos y Armenios. Es por esto que la apertura de la puerta del Santo Sepulcro presenta un complicado ceremonial que a muchos podría parecer extraño e inútil.

Existen dos tipos de «apertura»: la apertura sencilla y la solemne:

  • La apertura sencilla se realiza cuando el sacristán de la comunidad que quiere abrir la puerta realiza él sólo todas las ceremonias y se abre solamente un batiente de la puerta.
  • 2. La apertura solemne se realiza de la misma manera pero con la apertura de los dos batientes: el sacristán abre el de la izquierda y el portero musulmán el de la derecha.


  • Todos los días en los que no hay fiestas o circunstancias particulares, la apertura se realiza a las 4,00 de la mañana, y se cierra de acuerdo a un horario publicado. Para el cierre de la basílica las tres Comunidades han estipulado un acuerdo que tiene previsto el cierre a las 19,00 horas entre octubre y marzo, y a las 21,00 entre abril y septiembre.

    Todas las tardes, en el momento del cierre, los tres sacristanes se encuentran presentes y se ponen de acuerdo sobre quién abrirá al día siguiente: en particular, la apertura se realiza cíclicamente por las tres Comunidades; al que le toca el derecho de apertura coge la escalera y la apoya en el centro de la puerta cerrada.

    Naturalmente, para el cierre, tan sencillo como solemne, se realiza el mismo ceremonial de la apertura, pero al revés.

    «Apertura» en el Santo Sepulcro