Lo Status Quo

Lo Status Quo

El Status Quo es un conjunto de tradiciones históricas y condicionamientos, de reglas y leyes que establece las relaciones, actividades y los movimientos que se desarrollan en las basílicas donde la propiedad es común a varias confesiones cristianas. Durante siglos las distintas comunidades cristianas han vivido bajo el dominio islámico codo con codo, a pesar de la profunda diferencia en cuanto a dogmas, ritos y lenguas.

Los franciscanos, en Tierra Santa desde 1335, adquirieron con el tiempo muchas propiedades en los Santos Lugares y, desde 1516 hasta 1629, fueron los principales propietarios.

Con la conquista de Constantinopla por los turcos, en 1453, el Patriarca griego, convertido en súbdito del imperio, fue agasajado con una extensa jurisdicción sobre todos los fieles de rito greco-ortodoxo del imperio Otomano, jurisdicción que aumentaba con la misma rapidez que las conquistas turcas y así, en 1516, también la obtuvo sobre los cristianos de rito ortodoxo de Tierra Santa.

Desde aquel momento, con la aprobación del sultán otomano, los Patriarcas ortodoxos de Jerusalén son griegos. En 1622, en un período de conflicto entre las potencias occidentales y el imperio otomano, empieza la contienda sobre la propiedad de los Santos Lugares.

Los franciscanos, fácilmente acusados de ser espías de las potencias extranjeras, empezaron a tener dificultades y tuvieron que recurrir a los embajadores de las potencias europeas para hacer valer sus derechos.
Los griegos tenían el apoyo de Rusia y los Santos Lugares se convirtieron en moneda de cambio, especialmente en el período que va de 1690 a 1757.
En la primera mitad del siglo XIX, la alianza de Turquía con Rusia tuvo consecuencias directas también en la cuestión de los Santos Lugares y en 1852 el Sultán consagró el Status Quo nunc (la condición que de hecho se daba en el momento del acuerdo), según querían los griegos. El Status Quo de derecho se afirmó y dura todavía hoy, siendo el único punto de referencia para resolver los litigios y disputas.
En ausencia de textos oficiales se basó en notas de carácter privado, que dejaron la situación jurídica confusa e incierta.

Dos familias musulmanas tienen el privilegio de la custodia de la puerta de la basílica, que se abre según los horarios establecidos por las tres comunidades mayoritarias.

Al final de la primera guerra mundial, con la disolución del Imperio Otomano y la consignación de la Tierra Santa al mandato británico, el problema de los Santos Lugares se convierte en internacional. El gobierno mandatario no quiso, o no supo cómo regularlo, y el gobierno jordano, que le sucedió en 1948, siguió la misma política. Incluso la Organización de las Naciones Unidas ha intervenido numerosas veces nombrando comisiones y patrocinando la internacionalización de Jerusalén, pero sin alcanzar resultados concretos.

De momento, las tres principales comunidades –griega, franciscana y armena-consiguieron llegar a un entendimiento para la restauración del techo de la basílica del Santo Sepulcro, que comenzó en 1961 cuyos trabajos, avanzando lentamente, llegan hasta nuestros días.