Sepultura y resurrección

questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
questa immagine fa parte di una sezione della pianta di santo sepolcro
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    questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
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    El Sepulcro que custodió el cuerpo de Jesús y que fue inundado por la luz de la resurrección de Cristo es el corazón no sólo de toda la basílica, si no de toda la cristiandad que desde hace siglos responde a la invitación del Ángel: “¡No tengáis miedo! Sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, de hecho, tal y como dijo; venid, mirad el lugar donde estuvo sepultado” (Mt 28,5-6).

    Cuando se entra en la basílica, por la izquierda se llega al Anastasis, la Rotonda constantina con el Edículo del Santo Sepulcro en el centro, bajo la cúpula restaurada e inaugurada en 1997.

    La Rotonda es una de las partes del santuario que ha sufrido menos transformaciones planimétricas desde la edad de Constantino: una serie de tres columnas intercaladas por pilares sostienen una fuga de arcadas que se abren sobre la galería superior subdividida entre las Comunidades Latina y Armenia. Durante las restauraciones de la galería se encontraron los suelos en mosaico cosmatesco del siglo XI.

    Las macizas columnas de la Rotonda, que sustituyen a las originales que estaban muy degradadas por el tiempo y los incendios, están decoradas con capiteles modernos esculpidos en estilo bizantino del siglo V. En el proyecto de Constantino, las columnas separaban el centro de la rotonda del deambulatorio permitiendo a los peregrinos poder girar alrededor del Edículo. Con el tiempo, este espacio se ha transformado en una serie de ambientes cerrados reservados a los sacristanes Griegos, Armenios y Coptos.

    El único vano accesible para los peregrinos es la habitación que se encuentra en la parte trasera del Edículo denominada “capilla de San Nicodemo y José de Arimatea” y que ocupa el espacio del ábside occidental de la Rotonda. Una puerta estrecha y baja realizada en la habitación lleva a la tumba de “José de Arimatea”, una tumba típica de hornos o kokim del tiempo de Jesús. En el centro de la rotonda se encuentra el Edículo del Santo Sepulcro.

    La tumba de Jesús fue aislada por los arquitectos de Constantino, y a través de los siglos ha sufrido destrucciones y restauraciones embellecedoras. En la actualidad se encuentra encerrada en el Edículo realizado por los Griegos Ortodoxos después del incendio de 1808, que sustituyó al de los franciscanos del siglo XVI.

    El Edículo se encuentra bajo una pequeña cúpula de cebolla, se compone por un vestíbulo, la Capilla del Ángel que conduce a una estrecha cámara funeraria en la que por la derecha, se encuentra el banco de mármol que cubre la roca en la que fue depuesto el cuerpo de Jesús.

    Detrás del Edículo se encuentra la capilla de los Coptos que, desde 1573 poseen un altar en el que poder celebrar en el interior de la basílica, y en el que, bajo el altar, se encuentra expuesta a la veneración una porción del banco de roca en la que se excavó la tumba de la sepultura de Cristo.